El campeón del pueblo

Pájaro Loco alineado en el stage de La Marina Racetrack.

 

Era su segundo intento por competir en Costa Rica, casi seis meses después de aquel primer viaje Aldrin Franco y su Team Pájaro Loco decidieron volver a intentar la travesía.

Tuvieron que superar tres fronteras, devorar los cientos y cientos de kilómetros qué hay entre ciudad de Guatemala y Guápiles en Costa Rica, “maldormir” durante los cuatro días en los que se convirtió el viaje a causa de los innumerables papeleos en las aduanas, pero todo ese sacrificio tuvo justa recompensa.

El considerado Civic EF más rápido de Centroamérica tuvo problemas el día sábado durante las pruebas, en su primer pase rompió el piñón de segunda velocidad y comenzó una carrera aparte para conseguir la pieza dañada y el equipo de mecánicos comandado por Willian Tejada “Willón” a trabajar en la armada de la transmisión trabajando toda la noche de sábado , logrando poner el carro en pista para el domingo.

Aldrin Franco junto a Willian Tejada “Willón”, uno de los mejores preparadores de motores en Guatemala, encargado de la parte mecánica del Pájaro Loco.

Al probar el carro, nuevamente la segunda velocidad cedió ante el poder del motor y las exigencias de la pista que contaba con buena tracción, aún así el Pájaro Loco logró poner un tiempo de 10.81 segundos, dejando a todos asombrados en La Marina.

Corrió contra La Fantasma de Team Ugalde y ganó su pase, lastimosamente en esas instancias el carro tico tuvo falla terminal y abandonó la competencia.

En semifinales le tocaba medirse contra el poderoso Starlet de Javier Calvo (el más rápido de centroamérica) quien acababa de romper su récord personal y ponía de pie a todo el público; se alinearon y Pájaro Loco sabiendo que no contaba con segunda velocidad decidió hacerle frente al reto, “aquí venimos a correr no a llorar” nos dijo el piloto chapín antes de subir a su carro, Aldrin salió bien y Javier salió en rojo por lo cual el ganador era su rival, pero la organización decidió repetir el pase debido a que el extranjero había calentado llantas dos veces, lo cual es contra el reglamento (solo se permite una vez), el motor del guatemalteco sufrió daños severos en el turbo y regresó tirando humo exageradamente, pero el chapín estaba decidido a correr y a despedirse del evento corriendo y dándolo todo en la pista.

El turbo del Pájaro Loco ya estaba lesionado (el humo en la imagen es lo que expulsaba el turbo), sin embargo y aún con la segunda velocidad dañada, el carro se alineó y lo demás ya es historia.

La gente se ponía de pie como antesala al espectáculo que estaba por vivir, ambos carros calentaron sus llantas (una vez, Aldrin aprendió la lección) y el semáforo dio el verde, el Starlet salió disparado del Stage y Pájaro Loco un poco después, la humazón del turbo del Civic cubría ambos carriles pero ambos motores no dejaban de empujar, al final marcaron unos tiempos increíbles de 11.013 para el guatemalteco y 11.018 para el local, definiendo el pase la mejor reacción del Starlet, el público enloquecido no dejaba de gritar y aplaudir ante tal espectáculo, digno en un evento de alto nivel, al guatemalteco lo recibieron tanto los pilotos como los aficionados con una lluvia de aplausos, oficialmente no ganó el pase, pero ganó el cariño del público y el respeto de los pilotos que es algo mucho más importante.

David Galindo, tuner salvadoreño, es el encargado de controlar la parte electrónica del Pájaro Loco.

Los miles de kilómetros, las noches de desvelos en el viaje y en la preparación del carro, dieron sus frutos en pista, Aldrin se llevó algo más que aplausos, cariño y respeto, se llevó un título que nos lo dijo un aficionado tico que llegó a saludarlo al finalizar el evento, “este Pájaro Loco es nuestro campeón, es el campeón del pueblo”.

Para el recuerdo, Team Pájaro Loco junto al Team Carvajal de Panamá luego de finalizar el evento.