«Como Bombero me siento avergonzado y frustrado…»

El título describe claramente el sentimiento que embargaba la mente de Roberto (nombre ficticio), un bombero con décadas de servicio y que ha participado en cientos de rescates, así como también ha colaborado extinguiendo incontables siniestros.

El pasado jueves 22 de octubre al filo de las 11:20 AM la alarma de un incendio sonó en el cuartel central de Bomberos, en la 29 calle poniente y 9a av norte una SUV Kia Sportage se incendiaba y se designó un equipo para atender dicha emergencia, todos con vasta experiencia.  

 Tardaron 10 minutos en llegar, el fuego cubría el 40% del vehículo y comenzaron su acostumbrada rutina de trabajo, despejando el área, rompiendo algunos vidrios para liberar la presión existente dentro del vehículo, tomando sus posiciones y desplegando la manguera que lanza el agua a presión; Roberto sostenía con fuerza la boquilla de la manguera, como esperando estar preparado para el momento brusco cuando el agua corre con gran presión hacia la salida y así comenzar la aparente tarea fácil que tenía enfrente.

La imagen lo dice todo, un bombero frustrado al no poder realizar su labor, no tiene más remedio que observar cómo el fuego le ganó esta batalla.

Pero el agua nunca cayó, apenas un tímido goteo hizo presencia para motivar las risas y burlas de los muchos curiosos que presenciaban la escena, pero también fue suficiente para sacar aquel sentimiento de frustración y enojo en el experimentado bombero que miraba cómo el vehículo de un ciudadano salvadoreño era consumido por las llamas, esas llamas que él pudo haber extinguido, claro, si hubiera tenido sus herramientas básicas de trabajo.

El sistema encargado de bombear el agua desde la cisterna portátil hasta la manguera había colapsado, así como también han colapsado la mayoría de moto bombas del cuerpo de bomberos, así como han colapsado en sus elementos humanos los deseos de esperar por un presupuesto más justo para esa entidad que es de las más solicitadas para auxiliar a la población, pero paradójicamente es una de las más descuidadas en términos económicos. 

«Como bombero me siento avergonzado, me siento frustrado al no poder ayudarle a un compatriota, gobierno de m… este que no nos apoya»  nos dijo visiblemente molesto el protagonista de esta historia. Roberto no tuvo más remedio que enrollar la manguera de su camión y con ella también su dignidad como servidor público. 

A las 11:42 otro equipo de bomberos se hizo presente y ellos corrieron con mejor suerte, en un par de minutos habían controlado el fuego pero ya era tarde, solo quedaban en pie el chasis y la carrocería calcinada del otrora vehículo. 
 

El segundo equipo de bomberos sí pudo combatir las llamas, pero ya era tarde, el vehículo estaba calcinado totalmente.

 

Así como Roberto estamos seguros que exisen más bomberos indignados, verdaderos servidores públicos de los que trabajan sin oficinas con aire condicionado, de los que trabajan sin viajes pagados con los impuestos del pueblo, de los que no tienen asesores con sueldos de cuatro cifras, de los que realmente sirven al pueblo y no se sirven del pueblo como los perfumados de la Asamblea Legislativa. 

Esperamos que al Cuerpo de Bomberos Nacionales  se le incremente su presupuesto de trabajo en el Presupuesto General de La Nación, esperamos que el diputado bombero actúe apoyando a sus colegas y no solamente nos cuente su historia en «los yunais», esperamos que Roberto no pierda el deseo de servir a su prójimo aunque le toque hacerlo a «puras huacaladas», esperamos que esta sociedad valore un poco más el enorme, importante, sacrificado e imprescindible trabajo de estos héroes anónimos llamados Bomberos Nacionales.

Att. Carlos Pineda / Editor 

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